Tener miedo no tiene nada de malo. Nos hace sentir solos, a parte del mundo. Pero ¿qué hay más humano que tener miedo?

Todos lo hemos sentido alguna vez. De hecho, es una fuente de transformación increíble y puedo enseñarte a sacarle partido.

Porque el miedo no hay que superarlo sino aprender a gestionarlo. Después de pasar por una fobia social, aunque la timidez sigue ahí, ya no me impide ir a por lo que de verdad quiero y hacer realidad lo que antes sólo eran sueños.

¿Por qué conformarte con tan poco?

¿Estás preparado para marcar la diferencia?

Hola, me llamo Ester y quiero ayudarte a transformar tu miedo en tu mejor aliado mientras exploro las diferentes maneras de hacerlo y publico mis experimentos en este blog.

He estudiado Filosofía, Programación Neurolingüística y Marketing Digital y voy a fusionar todos esos conocimientos y experiencias aquí para mostrarte como tú también puedes conseguir lo que quieres aunque seas tímido, sufras de pánico escénico, no tengas contactos o ni siquiera amigos.

Eres inteligente, tienes algo único que aportar al mundo. Pero te sientes incomprendido y te toman por idiota porque no sabes expresarlo. Estás paralizado. Quiero que seas capaz de cumplir tu propósito, aportar lo que te hace diferente, aunque estés cagado de miedo.

Mi historia

Cuando tenía 14 años, me volví muy insegura, empecé a suspender asignaturas y tuve una depresión. Acabé cambiando de colegio pero me volví tan desconfiada que a penas me relacionaba. Sin embargo, empecé a leer los libros de mi padre sobre desarrollo personal, empezando por Dale Carnegie. Luego fui a la biblioteca y a la librería a por más. Decidí que quería estudiar psicología.

En el nuevo instituto, volví a sacar buenas notas. A una profesora le gustaron mis redacciones y me sugirió estudiar periodismo. Entonces empecé a escribir poemas.

En bachillerato, no le encontraba sentido a nada y seguía siendo adicta a la soledad. Las clases de filosofía me cautivaron, eran el único motivo por el que quería ir al instituto, ya que exploraba por fin las respuestas a las preguntas que me quemaban por dentro: Por qué estoy aquí, qué sentido tiene la vida, qué significa ser feliz…

Acabé el bachillerato con matrícula de honor y, en el último momento, decidí estudiar filosofía en Barcelona. Aunque empecé la universidad con el propósito de conocer nuevas personas y abrirme más, pronto volvió la inseguridad. Esta vez, después de un ataque de pánico, se convirtió en fobia social. Mi timidez se volvió patológica cuando dejé de ir a clase porque no podía respirar, empecé a evitar el contacto con otros y me quedé sin amigos otra vez.

Llegó la crisis económica y mis padres no podían seguir ayudándome. Estaba dando clases de lógica a otros estudiantes y volví a casa (a 2 horas en tren de Barcelona) cuando encontré trabajo a media jornada como secretaria. Me matriculé en menos asignaturas, cambié a horario de tarde y pude seguir yendo a la universidad en tren dos o tres veces por semana.

Empecé a publicar mis poemas en un blog, hice amigos, comencé una relación, poco a poco dejé atrás la fobia social por mi cuenta, y acabé la carrera después de 4 años estudiando y trabajando en ciudades diferentes.

Cuando terminé, agotada y sin muchas perspectivas, pero satisfecha, llegó La Pregunta: ¿Y ahora qué?

Seguía trabajando a tiempo parcial como secretaria, cuando asistí a una charla un emprendedor en serie. Después me lo encontré en el tren y me acerqué a hablar con él, cosa de la que nunca hubiera sido capaz durante la fobia. Estuvimos hablando todo el viaje y me abrió un mundo de posibilidades, volví a soñar. Había superado mis miedos en gran parte a costa de renunciar a muchas ilusiones. Tenía unos pocos amigos, me planteaba establecerme y olvidarme de mis grandes ambiciones de cambiar el mundo. Pero el ver que era posible vivir de otra manera me despertó el hambre de nuevo.

Ya tenía la idea de empezar un blog para seguir leyendo libros de filosofía y escribiendo sobre ello. Entonces decidí que quería hacer dinero escribiendo. No estaba segura de cómo pero el blogging parecía mi respuesta y el futuro.

En Diciembre de 2013, lo dejé con mi pareja. Y en Marzo de 2014, me hicieron un despido por falta de trabajo en la oficina. Hice una entrevista la siguiente semana para un puesto de administrativa en un despacho en Barcelona pero no me contraron por mi nivel de inglés.

Entonces decidí apuntarme a un curso de Marketing Digital que Google estaba ofreciendo gratuitamente en mi universidad que no hubiera podido hacer de haber estado trabajando. Ya había empezado a seguir muchos blogs en inglés y español y aprender sobre negocios online. Me ofrecí a hacer la tienda online de la empresa de mi abuela, "learning by doing" por mi cuenta y con la ayuda de un par de cursos online sobre WordPress y copywriting.


Desde 2010, seguía un blog sobre aprender inglés, ya que no podía permitirme asistir a clases. Ahí leí un post sobre ​Grumo Media, estudio online de un bilbaíno en Canadá, al que le iba muy bien produciendo videos explicativos para startups. Me encantó su historia y empecé a seguir su blog también.

Todavía vivía en casa, tenía algunos ahorros y estaba entre irme al extranjero o especializarme. Decidí ir de nuevo a Barcelona para hacer un curso de Coaching con Programación Neurolingüística. Me encantó. Como proyecto final, ayudé a un amigo a gestionar el pánico escénico y acabó ganando un concurso de monólogos. Lo que más me marcó fue el ver las aplicaciones prácticas de la forma de pensar que había adquirido ya durante la carrera de Filosofía (el Dr. Bandler, uno de los fundadores de la PNL, estudió filosofía también) y ver que habría podido mejorar mi ansiedad social en mucho menos tiempo con todo lo aprendido. Me di cuenta de que tus verdaderos límites están en tu mente y que si otra persona puede hacer algo, tú también puedes: sólo tienes que aprender CÓMO lo ha hecho, la estructura de comportamiento que hay detrás y que se puede reproducir.

Andando por las calles de Barcelona con alguien que conocí en el curso, me avisó al ver un papel anunciando una charla sobre estudiar y trabajar en el extranjero. Me había planteado irme a Canadá pero todos los cursos se me iban de presupuesto y pensaba que ya no podría hacerlo. Sin embargo, fui a la charla y el programa estaba de oferta, era justo lo que tenía ahorrado y ofrecía la posibilidad de trabajar en el lugar para costearte los gastos. Además resultó que el encargado era un viejo conocido de mi padre. Serendipity. Hice la entrevista con la escuela, pasé un examen de nivel de inglés y me aceptaron.

Invertí todos mis ahorros y me fui 6 meses a Vancouver a estudiar y trabajar, donde viví muchas aventuras. Hice de camarera en un restaurante africano un par de semanas. Hasta ayudé de relaciones públicas en una discoteca (agregué a más de 100 amigos en Facebook en menos de 2 semanas) durante un mes. Mi profesor me presentó como una “networker” en la graduación al finalizar el curso de 3 meses en la escuela, pensé que hablaba de otra persona. Luego trabajé un par de meses de camarera en una cafetería italiana.


Mientras estaba allí, escribí a Miguel de Grumo Media, quién respondió, publicó mi video en su web, quedó conmigo y se convirtió en un amigo y mentor. Al cabo de unos meses, me preguntó si estaría interesada en participar en Give Get Win Summer Camp con Sebastian Marshall. Dije SÍ, me recomendó, hice una entrevista con Sebastian y me adimitieron en el programa sobre emprendimiento de 2 semanas en el Chicago Innovation Exchange de la Universidad de Chicago.


Me arriesgué. Dejé mi trabajo en la cafetería (ya había finalizado mi programa), invertí el poco dinero que había ganado otra vez, reservé una homestay online (la única lo suficientemente cerca que podía pagar) en el south side (por entonces todavía no sabía lo que era), que no tenía ninguna referencia, recé y volé a Chicago.


Éramos sólo 9 participantes de más de 200 solicitudes y era la única chica. Los primeros días, no entendía ni la mitad de lo que Sebastian decía, con lo rápido que hablaba y rodeada de estudiantes americanos. Aprendí más inglés en 2 semanas que en 6 meses en Canadá (donde estaba rodeada de estudiantes internacionales la mayor parte del tiempo). Me sentía idiota, pero eso no era nuevo para mí y sabía que estar tan completamente fuera de mi zona de confort era la señal de que iba a crecer un montón.


En el programa, teníamos que escribir a emprendedores y personas influyentes que admiráramos para conseguir que dieran una clase online que luego debíamos promocionar y vender con propósitos solidarios. La idea era que tanto nosotros (conectando con esas personas y aprendiendo habilidades de ventas) como los mentores (consiguiendo visibilidad) como la organización solidaria (donde iba todo el dinero que hiciéramos) salieran ganando. Acabé ganando el premio a la comunicación por el ratio más alto de respuesta (90%) y cada participante dimos un pequeño discurso en el evento final delante de todos.



Después de eso, volví para mi última semana en Canadá, donde me metí en algunos líos por haberme ido a Estados Unidos y no tenía un sistema para seguir en contacto de la manera adecuada con toda la gente que había conocido durante mi viaje. Aprendí un montón de mis errores y empecé a desarrollar mi propio sistema. Llegué a casa con 100€, sin trabajo, en casa de mis padres otra vez, con un montón de compromisos por los que no cobraba nada y un plan para empezar mi propio negocio.

Uno de mis compañeros en GGW consiguió un trabajo en Barcelona durante el programa y quedamos aquí cuando vino. Me presentó a su jefe y, después de una entrevista, me uní al apprenticeship de marketing de Thrive Themes (temas y plugins de WordPress enfocados a la conversión). Así que me mudé de nuevo a la capital.

Ahora tengo mis propios clientes, soy localmente independiente, me he mudado con alguien que conocí en la homestay de Chicago (la madre de la serendipity), tengo varios planes de viaje y estoy aplicando todo lo aprendido los últimos años sobre marketing, relaciones y emprender online como freelance. Así como sobre lidiar con tu miedo, ampliar tu zona de comfort y conseguir más libertad en este blog. No es que ahora las cosas sean de color de rosa. Ni mucho menos. Como irás viendo si lees mi blog, no creo en el progreso entendido como "la mierda que era antes y lo perfecto que soy ahora". Ni quiero hablarte desde las alturas. El cambio pasa por aceptarte completamente. Con tus más y tus menos. 

No hay eminencias ni seres superiores. No soy mejor ni más especial que nadie. Sólo me he escogido a mí misma. Y tú puedes hacerlo también.

Me adentré en la filosofía en busca de respuestas. Pero no existe La respuesta. Lo mágico es que tenemos el poder de co-crear la realidad y escoger nuestras propias respuestas a lo largo del camino. Pero a menudo lo olvidamos o no lo ejercemos en absoluto. Estoy aquí para recordártelo. Si estás dispuesto a pagar el precio, no hay nada que pueda frenarte de llegar a donde quieres. Es sólo cuestión de tiempo.

Encontré un sentido en seguir aprendiendo y creando mi vida. Me gusta entender la vida como una lucha. Como un aprendizaje continuo. Pero esa es sólo la interpretación que a mi me funciona. Tendrás que descubrir la tuya.

Decidí no esperar más para hacer las cosas que quiero hacer antes de morir, empezar antes de estar preparada, usar mis habilidades analíticas y modelar con PNL a las personas que ya lo han conseguido en este blog, que será mi base de operaciones para experimentar cómo lograrlo y ayudarte a hacer lo mismo, crear el sentido de tu vida activamente, sobreponerte a tus miedos y dejar de soñar despierto para tener la vida que quieres, sea lo que sea lo que eso signifique para ti.

Cuando entendí que mi fragilidad, lo que me hace vulnerable, es también mi mayor fortaleza, supe que ese es mi propósito: renacer de mis cenizas y ayudarte a hacer lo mismo. Para que dejes de ser sólo un espectador de tus circunstancias, conectes con tu poder interno y nada pueda frenarte. Mostrarte como abrazar tus peores momentos y convertirlos en super-poderes. Pero es tu decisión atreverte a dar el primer paso e ir a por ello. Dejar de posponer la transformación que mereces. Hacer que pase. Vivir tu vida y no la de los demás. Vivir con filosofía propia.

"El éxito no es el final, el fracaso no es fatal. Es el valor de continuar lo que cuenta." Winston Churchill